Sábado, 5 de enero de 2008
Crítica: La sombra del cazador

Título original: The Hunting Party
Título: La sombra del cazador
Año: 2007
País: EE.UU.
Duración: 96 min.
Género: Drama, thriller, comedia
Director: Richard Shepard
Intérpretes: Richard Gere (Simon Hunt), Terrence Howard (Duck), Jesse Eisenberg (Benjamin), James Brolin (Franklin Harris), Ljubomir Kerekes (‘El Zorro’), Kristina Krepela (Magda), Diane Kruger (Mirjana)
Guión: Richard Shepard; inspirada en un artículo de Scott Anderson
Música: Rolfe Kent
Fotografía: David Tattersall
Montaje: Carole Kravetz
Estreno en España: 4/01/2008
Web oficial: http://www.thehuntingpartymovie.com/
Richard Shepard, tras Matador, una entretenida comedia que tampoco dejó mayor huella que la de recordar a un reconvertido Pierce Brosnan desaliñado y panzudo, y su participación, en este caso más exitosa, en series como “Mentes criminales” y “Ugly Betty”, hace una nueva incursión en la pantalla grande combinando su doble faceta de director y guionista queriendo aprovechar el tirón de los argumentos con contenido social.
Supuestamente, la cinta se inspira en un artículo que publicó Scott Anderson para la revista Esquire en octubre de 2001. En dicho artículo se relatan las experiencias de un grupo de periodistas (entre los que estaban el autor de The Perfect Storm, Sebastian Junger, y, el escritor de Shot Through the Heart, John Falk) que regresan a Sarajevo 5 años después del final de la guerra de los Balcanes siguiendo el rastro del criminal de guerra Radovan Karadicz, a quien, según dicen, estuvieron a punto de encontrar.
Y he dicho supuestamente porque Richard Shepard, al parecer, encuentra insuficiente el documento real y se empeña en “enriquecer” los hechos en un intento fallido por dibujar unos personajes con mayor atractivo cinematográfico.
Y desde el preciso momento en que empieza a alejarse de la verdadera historia, no ya simplemente alterando el perfil de los personajes sino el propio espíritu crítico del artículo, se pierde la razón de ser de la película.
Las pretensiones de la cinta se abren en tantas direcciones que termina por no responder a ninguna de ellas. Por un lado se intenta hacer una crítica a la OTAN, la ONU y entidades aledañas, que queda diluida en esa pretenciosidad del guión por querer abarcar mucho, apretando bien poco. Un guión salpicado de unas subtramas inverosímiles metidas a calzador y cuyo aporte no redunda sino en un sensacionalismo y emotividad barata que va en detrimento de la naturalidad y de la crítica que se pudiera perseguir.
Incluso dando como buena esta buena voluntad, la reflexión adolece de un conocimiento superfluo de las múltiples y complejas razones que subyacen a un conflicto de estas características.

Esa insistencia miope, muy característica de un sector importante del pensamiento en EE.UU, en buscar un chivo expiatorio carnavalesco sobre el cual arrojar todas las culpas focalizando en él toda la atención, distraen de un verdadero análisis que pasaría por contemplar que detrás de estos cabezas de turco que se pretende satanizar existen miles de ejecutores que participan de las ideas de sus líderes y que son responsables de sus actos, como todos los demás lo somos de los nuestros.
No olvidemos que los miles y miles de mujeres violadas, mutiladas y asesinadas en la contienda no lo fueron por un par de docenas de criminales de guerra, sino por cientos y cientos de soldados de a pie presos del odio inseminado y alimentado, bien es cierto, por mentes dementes, al servicio por cierto de las potencias que ahora aparecen como adalides del bien y dispensadoras de justicia. Pero es mucho más fácil apuntar al Karadzic o Bin Laden de turno que indagar en los resortes internos que mueven este mecano del horror.
Esa ambivalencia de la cinta, que quiere pero no quiere, que pretende bañarse sin mojar la ropa, con esas ridículas peroratas en las que se quiere dejar constancia de que no se quiere soliviantar al pueblo servio, refleja una falta de consistencia interior y un fallido matrimonio entre lo crítico y lo lúdico.

Devaluado así el interés estrictamente crítico nos vemos abocados a sacar el máximo provecho de las bondades de lo que sería una película de entretenimiento con algo de acción, suspense y espionaje. Sin embargo, tras unos inicios prometedores va perdiendo dinamismo e intensidad dramática jugueteando entre varios géneros, sin convencer rotundamente ni siquiera en las escenas más desenfadadas, donde reside, si cabe, el mayor mérito.
Como bien dice el director, sin intérpretes es imposible levantar una película, pero, y esto lo digo yo, no hay interprete que haga milagros con un guión tan romo y plagado de elementos superfluos, que partiendo de una idea interesante se nos convierte, no en una búsqueda interior ni aventura de redención como nos dice el director, sino en algo mucho más próximo a una simple vendetta.
En este marco, Richard Gere se muestra muy esforzado, como ya viene haciendo en sus últimos trabajos, pero no pasa de ahí. En concreto hay una escena, que el realizador quiere ver como crucial, en la que aún me estoy pensando qué es lo que el bueno de Gere (o el director) quería trasmitir exactamente. Ni siquiera Terrence Howard logra aportar nada diferencial. De hecho, lo más sabroso vino de un acertado elenco de secundarios, constituido preferentemente por actores del lugar.
Y concluyo. La cinta, aún deslavazada, se deja ver dándonos una de cal por cada dos de arena. Insuficiente bagaje para mi gusto, y como sobre gustos no hay nada escrito…


Comentarios
15 de enero de 2008 - 11:10 pm
[...] Título original: The Hunting Party Título: La sombra del cazador Año: 2007 País: EE.UU. Duración: 96 min. Género: Drama, thriller, comedia Director: Richard Shepard Intérpretes: Richard Gere (Simon Hunt), Terrence Howard (Duck), Jesse Eisenberg (Benjamin), James Brolin (Franklin Harris), Ljubomir Kerekes (’El Zorro’), Kristina Krepela (Magda), Diane Kruger (Mirjana) Guión: Richard Shepard; inspirada en un artículo de Scott Anderson Música: Rolfe Kent Fotografía: David Tattersall Montaje: Carole Kravetz Estreno en España: 4/01/2008 Web oficial: http://www.thehuntingpartymovie.com/ Crítica de La sombra del cazador [...]