Notas de Cine

Conoce los secretos del mundo del cine

Jueves, 3 de enero de 2008

Edgar Alan Poe, el poeta del terror

Edgar Alan Poe

Como cada año, algún guionista en alguna parte del Mundo cree descubrir la piedra filosofal cuando echa mano a una vieja edición de los relatos cortos de Edgar Alan Poe, en busca de inspiración en esos momentos denominados de “bloqueo del escritor”. Pese a que parezca una frase hecha, o una leyenda urbana para mostrar el sufrimiento y el dolor que se puede llegar a vivir en el mundo de la escritura al llegar a un callejón sin salida, ese bloqueo existe en realidad y es por antonomasia, el Hombre del Saco para cualquiera de ellos. Un muro de ladrillos rojos que se alza impresionante desde la tierra, hasta donde alcanza la vista… mires donde mires.

Poe es un recuso muy efectivo en esos momentos. No quiero decir con esto que ayude al escritor a salir del bloqueo, pero sí sirve para transportarte a otra realidad, a otras vidas que pese a estar a épocas de distancia de la nuestra, tienden sus hilos de seda hacia nosotros hasta atarnos y comprobamos, con el corazón congelado durante una milésima de segundo que se antoja eterno, que aquello que funcionó en el pasado también es parte de nuestra esencia. El terror.

El terror no conoce el tiempo ni época. Conoce al Hombre y eso le basta para doblegarle hasta hacerle llorar y suplicar perdón. Podría ser nuestro Pepito Grillo al otro lado del espejo. El lado oscuro con el que muchos jóvenes desean coquetear y al que no llegan más que inspirar, y desde muy lejos, el perfume alucinógeno que les obliga a retroceder de inmediato para regresar a la seguridad, y el anodino anonimato de sus vidas.

Edgar Alan Poe inspiró y aterrorizó a muchos de ellos. Escritores, poetas y a otros maestros de diferentes Artes. Pintores, como Gustave Doré o Edouard Manet, compositores como Ravel, Rachmáninov, Debussy o más contemporáneos a nuestro universo cognitivo y musical como Dylan, The Beatles, The Cure o en empalagoso Neil Diamond… coquetearon con sus relatos cortos. Radio Futura, cuando eran Radio Futura allá por el año 1989, hicieron uno de sus mejores trabajos al poner música al poema Annabel Lee.

El cine le ha rendido homenaje hasta ciento ochenta y nueve veces, en su mayoría películas y en menor medida, cortos. Dos nuevas adaptaciones inspiradas en sus relatos veremos en este 2008 y 2009: El Faro y El Corazón Delator.

Y por eso y por mucho más, es hora de contar sin llegar a la belleza o el lirismo de su poesía romántica, quién fue este hombre. Un pequeño homenaje a su memoria y un recuerdo para todos aquellos que habéis visto de refilón el lomo de un libro con su nombre. Una invitación a coger ese libro, a abrirlo y a sentaros a leer en una fría tarde de Enero como ésta… un mes fatídico en la vida de Edgar Alan Poe como vais a descubrir…

Comenzaba el siglo XIX, en los albores de la fundación de los EEUU. Una época en la que para muchas personas el trabajo se encontraba en el nuevo continente. Compañías teatrales de Inglaterra o Irlanda, viajaban a los Estados Unidos con sus repertorios cómicos y otras veces dramáticos. Comedias ligeras, mundo circense, magos e ilusionistas, e inclusive obras de Shakespeare para aquellas sociedades del Este de los Estados Unidos, que comenzaban a formarse en ciudades tristes y a medio construir, de nombres exóticos para cualquier viajero del viejo continente.

Edgar nació un 19 de Enero de 1809 en Boston, Massachussets, en uno de esos grupos de actores itinerantes. Era hijo de David Poe y Elizabeth Arnold, un matrimonio para el cual el tic tac de la vida se iba acelerando por minutos. El alcoholismo de David y la tuberculosis de Elizabeth, sumados al frío invierno que les recibió a su llegada al país, obligaron al matrimonio a dejar al niño, Edgar Poe Arnold, al cuidado de unas damas de Boston, mientras ellos continuaban la gira junto con el grupo de cómicos y actores… pero su viaje no duró mucho. Tres años más tarde, sus padres fallecieron y Edgar quedó huérfano de padre y madre.

Como tal, fue entregado al matrimonio Alan, John y Frances. Alan, quien por aquel momento no tenía hijos con su esposa, aunque las malas lenguas aseguran que sí tenía unos cuantos ilegítimos, eran un matrimonio del Sur de los EEUU, aunque de orígenes escoceses. El matrimonio Alan era gente adinerada, que había hecho fortuna gracias al comercio del algodón y el tabaco por toda América.

El padre de familia, un hombre muy estricto, nunca quiso reconocer como hijo al joven Edgar, y fue por ello que le “recogieron”, que no adoptaron, sin existir papeles de por medio. John no quería tener problemas con la futura herencia… y con esos hijos no reconocidos a los que en su momento debería atender.

Pero su madre adoptiva, Frances, aún no habiendo papeles que así lo aseguraran, acogió a ese niño como si se tratara de un regalo de Dios. Una auténtica bendición, y le quiso hasta su muerte como a su propio hijo.

Edgar Alan Poe, era un niño muy inteligente. Un niño muy vivo y despierto. Con cuatro años recitaba de memoria poemas de Walter Scott, de quien heredaría su influencia épica. La novela de Ivanhoe sería su libro de cabecera y le acompañaría en su vida allí donde fuera, aunque también “adoptó” a Manfredo de Lord Byron, del que reconoció que aprendería el lirismo gracias a sus páginas.

A los 6 años de edad, el mundo de Edgar iba a dar un giro tremendo. Una auténtica ruptura. La familia Alan se trasladó a Escocia, a fin de ver a unos familiares y de paso, viajarían a Londres para abrir nuevas vías a sus negocios. En aquellos años las relaciones entre Gran Bretaña y los Estados Unidos eran muy fluidas, y John era un hombre de negocios para el que la frase “un viaje de placer” o “unas vacaciones” no existía dentro de su vocabulario.

El viaje se convirtió en una larga estancia de varios años, durante los que Edgar vivió en sus propias carnes todo aquello que había leído. Los árboles retorcidos del paisaje, los siniestros caserones isabelinos con sus claroscuros, los monstruos que podían esconderse enre las sombras de las escaleras, las iglesias, y los fantasmas que poblaban aquellas extrañas tierras. El mismo terror que le imprimieron estos, fueron el germen de su poesía.

Sus primeras revistas que le compraba su padrastro, importadas desde el viejo continente, eran relatos góticos, relatos de terror llenos de espectros, con cementerios de lápidas muy elaboradas, de sombras y de seres del más allá con formas grotescas, de folklore paranormal y cuentos de brujas. Ahora no lo estaba leyendo. Podía vivirlo. Se encontraba dentro de uno de aquellos relatos.

Pasaron los años y pese a destacar en muchas materias, Edgar fue sobre todo un estupendo deportista. Su cuerpo se formó como el de un atleta profesional, pese a su edad de 14 o 15 años…

A esa edad regresaron a los Estados Unidos, y con todo el bagaje aprendido en “la isla”, comenzó a escribir. Su primer escrito fue un poema dedicado a Lord Byron. Pese a haber aprendido la complejidad y la estructura de un relato con Walter Scott, era Byron quien sacaba lo mejor de él.

Su forma atlética, difería mucho de los cánones del chico sureño americano, y eso le volvería más tímido. Incluso con su primer amor, Sarah Elmira Royster. La timidezde ambos derivó en amor sincero, pero tanto los padres de ella como el suyo, desaprobaron aquella relación. Y Edgar volvió a sentir el dolor de la pérdida, como aquella vez que se enamoró de un imposible, de la madre de uno de sus mejores amigos. Una joven viuda a la que jamás mencionó sus sentimientos.

Estos datos ayudan a entender, cómo la depresión, el pesimismo y la “muerte en vida”, se anclaron a su vida, a sus relatos y a la oscuridad que le envolvió de por vida.

Cada uno por su lado, los jóvenes continuaron sus estudios, y Edgar entró en la Universidad de Virginia a los 17 años. Su estancia en ella fue breve, brevísima se diría, ya que las juergas en las que participó, terminaron cerrando cualquier atisbo de luz a su persona.

El juego, el alcohol, las mujeres y el láudano, se convirtieron en sus mejores amigos…

Con un vaso de whisky, la Caja de Pandora se desataba en la mente y la verborrea de Edgar florecía hasta convertirle en una persona brillante y llena de ideas. Con el segundo vaso la cosa iba empeorando, aunque no dejó de beber más y más, hasta terminar siendo un ser insoportable, asediado por terrores invisibles… y asustar a sus más allegados y finalizar sufriendo espantosas resacas que le duraban días postrándole en la cama, acompañado del láudano para combatir el dolor y acallar las voces de los muertos y demás seres que se formaban entre las sombras de su mente.

En febrero de 1827, y tras ver cómo su padre le reducía la asignación, rodeado de deudas y problemas causados por el juego, abandona la Universidad tras prender fuego a su habitación y a todos sus muebles, y huye para alistarse en el ejército bajo el nombre de Edgar A. Perry. Allí estuvo durante dos años, graduándose como Sargento Mayor, y gracias al dinero que su madrastra Frances seguía enviándole a escondidas d su esposo, publicó sus dos primeros libros: Tamerlán y otros Poemas. Con 18 años recibió una crítica brutal, y su depresión le condujo nuevamente al alcohol.

Beber sin control fue una constante en su vida.

(Continuación …)

Tags: ,

Comentarios

1
Edgar Alan Poe, el poeta del terror (II parte)
8 de enero de 2008 - 11:04 am

[...] continuación de la primera parte) Al poco tiempo, su madrastra falleció de tuberculosis (al igual que su madre biológica), y [...]

2
Poe ¡No siento las piernas!
4 de febrero de 2008 - 1:00 pm

[...] cables y creí interesante hacer un paseo por la oscura vida de Edgar Alan Poe (que podéis leer aquí y [...]

Comentar




XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Publicidad

Sscrbete a Notas de Cine

red de Zumo de Blogs

Logotipo de Zumo de BlogsZumo de Blogs
Blog Corporativo de Zumo de Blogs
Logotipo de GizmosGizmos
Blog de tecnología y consumo
Logotipo de Visual BetaVisual Beta
Blog de Aplicaciones online y offline
Logotipo de Notas de CineNotas de Cine
Conoce los secretos del mundo del cine
Logotipo de Modo JuegosModo Juegos
Un blog sobre videojuegos y consolas
Logotipo de A Fin de MesA fin de mes
Un blog sobre ahorro para finalizar el mes
Logotipo de TrotamillasTrotamillas
Un blog sobre los viajes
Logotipo de Centro MujerCentro Mujer
Un espacio diferente para compartir todo lo que nos interesa como mujer
Logotipo de Catálogo MotorCatálogo Motor
Toda la información del motor en un solo sitio

Blogs para Empresas

Logotipo de PequeliaPequelia
Un mundo para padres e hijos.

Páginas

Categorías

Archivos

últimos comentarios

Créditos

 

Una idea de Blogestudio Estándar W3C sobre CSS Estándar W3C sobre XHTML 1.0