Crítica: Robin Hood

Robin Hood crítica

Título: Robin Hood
Director: Ridley Scott
Género, aventuras, drama
Duración: 150 minutos
Fecha de estreno: 13 de mayo
Intépretes: Russell Crowe, Cate Blanchett, Mark Strong, Danny Huston, Max von Sydow
Robin Hood, trailer final español
Trailer: Robin Hood, de Ridley Scott
Robin Hood abrió el Festival de Cannes
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Soberbio espectáculo que renueva el mito y coloca el tandem Scott-Crowe a la cabeza de los films del verano.

El realizador Ridley Scott se marca un film hecho con su pulso, estética y seguridad de siempre, haciendo que los defectos e indefiniciones de la trama, como ocurría en ‘Gladiator’, resulten más que perdonables e incluso nos importen más bien poco. Robin Hood destaca por un tono más sobrio de lo habitual en el director, pero sobre todo por apostar por una versión de la historia más adulta y madura de lo esperable en un blockbuster. Casi una maravilla.

Esta vez Scott no enfatiza la crueldad ni la violencia, sino que prefiere centrarse en elaborar un acertado combinado de aventura de época, viaje del héroe (en su variedad más íntima) y conspiración de poder, todo ello con unas gotas de romance para rebajar el conjunto. El resultado es un film oscuro y  complejo en cuanto a motivaciones de los personajes se refiere, capaz de dar sopas con ondas a la práctica totalidad de blockbusters del año (con la probable  excepción de ‘Origen’ de Christopher Nolan).

Lo cierto es que a pesar de esta perorata, la cinta no está libre de defectos. Por ejemplo, la acción parece acelerarse o ralentizarse obviando determinados episodios o precipitando el desenlace, eso sí, siempre en beneficio del conjunto  del film. A Scott parece no darle demasiado miedo sacar la tijera y aligerar metraje, aunque a veces se nota demasiado donde ha metido la mano: en Robin Hood falta chicha en todo lo referente a la trama familiar del protagonista y el descubrimiento trascendental en lo que esto se traduce, así como en lo precipitado de la batalla final. También echamos a faltar algo más en el acercamiento romántico de Robin y Marian. En este sentido, la cinta parece que sufre el mismo defecto que ‘Gladiator’ u otras obras de Scott, aunque me sigue pareciendo totalmente insuficiente para condenar la película.

Porque nada de esto importa tanto cuando estamos ante un film que da un baño a los demás taquillazos del verano gracias a su inmaculada concepción del entretenimiento como un arte digno y serio. Scott despliega su estilo y estética habitual (que todos esperamos y añoramos) pero se centra, sobre todo, en hacer avanzar una trama densa y complicada con un brío y energía apabullantes. Robin Hood no acusa ningún síntoma de aburrimiento pese a carecer casi de acción salvo en su principio y su final; es una locomotora de muchos vagones que no se frena un instante a pesar de la densidad narrativa del buen guión de Brian Helgeland.

Y además está el casi inmaculado reparto. Russell Crowe es uno de las últimas grandes estrellas de cine capaz de llenar con su mera presencia un film de gran aparato épico como Robin Hood, y además expresar sin palabras la complejidad de un personaje contemporáneo. Cate Blanchett está francamente bien y hace digerible una parte del relato que podía haber resultado muy pobre: presten atención a su reacción tras conocer el destino de su marido. Es su presencia, precisamente, la nos hace anhelar más metraje romántico con Crowe. Y no podemos dejar de destacar a Max von Sydow y el nuevo y refinado villano oficial del año, Mark Strong, que ya colaboró con Scott (y muy bien) en la infravalorada ‘Red de Mentiras’. Por su parte, Oscar Isaac quiere repetir el papel de Comodo pero no tiene el carisma de Joaquin Phoenix, aunque cumple sobradamente.

Un cúmulo de escenas perfectamente rematadas dan fe de todo esto. Sólo por mencionar algunas, aquella en la que Robin y sus hombres deciden qué hacer tras interceptar la corona del Rey Ricardo (escuchen aquí la música de Mark Streitenfeld); la llegada de Robin a Nottingham y su primera conversación con Marian; o todas las escenas con Max Von Sydow llevándose los laureles de Oliver Reed y Richard harris en ‘Gladiator’. Por no mencionar la batalla final, o cada vez que Crowe apunta para lanzar una flecha (momentos en los que Scott utiliza la cámara lenta magistralmente). Robin Hood no va a ganar el Oscar a la mejor película, pero es la clase de film con el que muchos aficionados soñamos todo el año. No se la pueden perder: yo pienso repetir.