Domingo, 23 de diciembre de 2007
CrÃtica: La Felicidad de los Takakuri

Título original: Katakuri-ke no kofuku
Director: Takashi Miike
Género: Comedia negra/musical
Intérpretes: Shinji Takeda, Keiko Matsuzaka, Kenji Sawada, Kiyoshiro Imawano, Naomi Nishida
Fecha de estreno en España: 1 diciembre 2006
Debo confesar que mi primer acercamiento al cine de Takashi Miike ha sido afortunado, más allá de las reservas que el film presente me suscitó en su primera mitad. Al final, La felicidad de los Takakuri me hizo superar la sensación inicial de ser una caprichosa y sobrevalorada mezcla de géneros, y me entregó un sorprendente mensaje acerca de la naturaleza humana con ligereza, sentido del humor, y más cine del que -perdonen mi ignorancia- esperaba.
Los Takakuri es una familia japonesa que ha arriesgado todo al montar el hotel “Amantes blancos” en una zona rural donde está planeado construir una carretera. Cada uno acosado por sus propios problemas y neuras, se enfrentarán juntos, siempre, a la muerte inesperada de varios de sus huespedes, sólo para descubrir finalmente la naturaleza del pegamento que les mantiene unidos entre ellos, y sobre todo al entorno que nos acoge a todos.
Miike rueda barato: con un aspecto digital simple y bruto, retrata al grupo al principio con lentitud, pidiendo paciencia al espectador menos acostumbrado. No obstante, al final acaba redondeando una puesta en escena notable y con recursos cinematográficos de una elegancia y efectividad innegables: el número musical en el que Masayuki decide formar parte finalmente de la familia saltando una valla, o el sorprendente dramatismo de una de sus secuencias finales con el secuestrador, casi siempre logrando el objetivo de entretener y sorprender al espectador con una mezcla anárquica de géneros.
Al final, lo que queda es un sentido del humor afortunado en no pocas ocasiones, y presente a lo largo de todo el metraje, mezclado eso sí con elementos de horror, slapstick, gore, policiaco y cine catastrófico, todo ello pasado, por supuesto, por el colador de un musical cutre y a veces insoportable -pero en el que casi todas las canciones colaboran a hacer avanzar la acción o comprender al grupo- que supera casi todos los handicaps de su caprichosa mezcolanza para al final resultar tan oscuro y misterioso como conmovedor.
El muy prolífico Miike demuestra con sólo un film dominar los recursos que maneja y ser merecedor depositario de su fama, dejando al margen su evidente gusto por lo desagradable y sangriento (presente incluso aquí). El núcleo de protagonistas ciertamente entrañable le sirve, seguramente, para parodiar no pocos estereotipos de su cultura.

Comentarios
5 de abril de 2008 - 4:47 pm
[...] que hace escasas semanas se estrenó Llamada Perdida, el remake del film de Takashi Miike (La felicidad de los Takakuri) dirigido por Eric Valette, y que quizá el interesantÃsimo tema de los vengativos fantasmas [...]