Sábado, 8 de Mayo de 2010
Pirri, un quinqui para la eternidad (y II)

Hoy continuamos con la segunda y última parte del artículo que estamos dedicando a Jose Luis Fernández Eguia ‘Pirri’, el mítico ‘actor’ quinqui que tuvo un papel destacado en un buen puñado de cintas españolas de la primera mitad de los años ochenta, muchas de ellas ambientadas en el mundo de la calle y la delincuencia.
Deberiamos señalar que, desde el principio, Pirri se había estado interpretando a sí mismo, llegando al extremo de que todos sus personajes compartiesen su propio apodo. Sin embargo, en la siguiente película de nuestro protagonista, esta costumbre daría un pequeño giro: ‘De tripas corazón’ (1985), dirigida por Julio Sánchez Valdés y coguionizada por Fernando Trueba, daría a Pirri su único papel protagonista junto a Juan Diego. Pirri interpretaría a ‘El chirlo’, un simpático delincuente, recién salido de la cárcel, que trata de ganarse a toda costa la amistad de su deprimido abogado de oficio, interpretado por el actor andaluz. Como de costumbre, Pirri ofrecería su habitual recital de prosa callejera, explayándose en esta ocasión más que nunca:
Sin embargo, como ya hemos dicho, Pirri quizá no funcionaba bien en papeles tan largos. Aunque su presencia es totalmente auténtica y carismática, queda claro que Pirri no es actor y transmitir emociones no es lo suyo. Por ello, el resto de sus apariciones en el cine seguirían siendo como secundario, como en “La reina del mate” (1985), cine negro ibérico protagonizado por Antonio Resines y Amparo Muñoz, o en ‘Sé infiel y no mires con quién’ (1985) de Fernando Trueba, el cual le daría quizá su único papel no quinqui. En esta comedia americana a la española (más americana que española, la verdad), Pirri interpreta a un chaval de la mili que tiene una aventura con Carmen Maura. Como extensión de lo que dijimos sobre su anterior película, Pirri tampoco funcionaba si no era haciendo de sí mismo, puesto que aquí se le ve muy forzado y poco natural.
Por esta época, es probable estas limitaciones interpretativas, unidas a su adicción a las drogas y algún que otro incidente con la justicia, hiciesen que las participaciones de Pirri en el cine fuesen cada vez de menor entidad, llegando incluso a un simple cameo de pocos segundos durante un plano general en ‘La estanquera de Vallecas’ (1987), dirigida por su descubridor, Eloy de la Iglesia. También hacia 1987/88, el ya fallecido presentador Fernando García Tola le fichó para su programa ‘Querido pirulí’ en TVE1. Pirri se encargaría de la crítica de una película de estreno en cada una de sus intervenciones. Por supuesto, la gracia del asunto estaba en el peculiar lenguaje de nuestro protagonista, que podía convertir la crítica de ‘Robocop’ en una experiencia totalmente descacharrante.
Desgraciadamente, no hay en Youtube documentos de estas colaboraciones televisivas, que dieron a Pirri una efímera fama televisiva, truncada como era de esperar por su adicción a la heroína. De esta manera, y tras una última colaboración cinematográfica en ‘El juego más divertido’ (film que desconozco completamente), José Luís Fernández Eguia ‘Pirri’ aparecería muerto en un descampado el 10 de mayo de 1988, a la edad de 23 años. La causa de su fallecimiento fue una sobredosis de heroína, y parece ser que en el momento de su muerte estaba acompañado por otras dos personas que le abandonaron al verle muerto.
Algunas fuentes dicen que en este descampado moriría también casualmente su amigo José Luís Manzano, aunque otras fuentes dicen que éste murió en un piso propiedad de Eloy de la Iglesia. En cualquier caso, con Pirri se fue un personaje único dentro de la historia del audiovisual español, símbolo de la vida callejera de los años 80 y máximo exponente de la marginalidad sacada a la luz por un puñado de directores de cine, al frente de los cuales estaba Eloy de la Iglesia, que se sintieron fascinados por aquellos personajes venidos de los lugares a los que el español medio prefería no mirar, quizá porque le tocaban más de cerca de lo que hubiese deseado.
Afortunadamente, con la reedición de aquellas películas en DVD, los blogs de Internet, Youtube, y las hemerotecas digitales, podemos recuperar ésta y otras figuras olvidadas de aquellos años que muchos jamás olvidaremos, entre otras cosas porque fueron los años que nos vieron nacer y crecer.
En Notas de Cine | Pirri, un quinqui para la eternidad (I) | Recordando a José Luís Manzano
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