Martes, 18 de diciembre de 2007
Mr. Magorium y su tienda mágica

Título original: Mr. Magorium’s Wonder Emporium
Título: Mr. Magorium y su tienda mágica
Año: 2007
País: EEUU
Duración: 94 min.
Género: Comedia
Director: Zach Helm
Guión: Zach Helm
Intérpretes: Natalie Portman, Dustin Hoffman, Jason Bateman, Zach Mills, Ted Ludzik
Música: Alexandre Desplat, Aaron Zigman
Fotografía: Roman Osin
Montaje: Sabrina Plisco, Steven Weisberg
Estreno en España: 14/12/2007
Web oficial: www.magorium.com
Intentando predicar con el ejemplo este viernes pasado decidí sacar a paseo a mi parte más infantil y me atreví con Mr. Magorium y su tienda mágica. Un reparto encabezado por Dustin Hoffman y Natalie Portman con una historia de Zach Helm, quien ya sorprendió con su guión en Más extraño que la ficción (2006) de Marc Foster, parecía suficiente garantía para entrar en un mundo de fantasía y ensueño aunque sólo fuera por un rato.
La idea de una juguetería mágica que se revela ante la inminente marcha de su progenitor era a priori francamente sugestiva, pero las expectativas se fueron diluyendo conforme avanzaba la cinta. Y es que, por mucho que unos y otros se empeñen en alabar el guión, no encuentro en él nada especialmente asombroso, aunque la bisoñez de Zach Helm en su debut en la dirección sirva de atenuante.
Llegados a este punto me pregunto a quién va dirigida la película. ¿A los niños? ¿A los papás? ¿A toda la familia? Porque me parece que pretende ser tan polivalente que termina por no convencer ni a unos ni a otros.
Está muy bien que el realizador californiano nos quiera transmitir su mensaje positivista ante la muerte, la importancia de creer en uno mismo, y bla, bla, bla, pero en cualquier caso, hay que saber hacerlo con cierto arte, porque de lo contrario la moralina se hace tan explícita que se convierte en petarda y termina por aburrir. Además, lejos de esa vocación vitalista que se pretende, la película se desarrolla por unos cauces donde gobierna un tono nostálgico y tristón, en disonancia evidente con lo predicado.
Bien es cierto que hay momentos deliciosos cuando la juguetería toma vida (los peluches que reclaman nuestra atención, los móviles de pescado fresco, el juego vivo de la oca…), pero lamentablemente son los menos. En cuanto los juguetes callan el discurso narrativo se vuelve anodino e invita al bostezo. Y desde luego no creo que sea responsabilidad del reparto, que cumple sobradamente con lo que se le exige. Pero se hace evidente que la dirección del proyecto no está madura para llevar a buen puerto tal empresa por mucho que el productor haya metido mano en las tareas de dirección.
No dudo tampoco que Dustin Hoffman y Natalie Portman hicieran muy buenas migas y risas durante el rodaje pero en la cinta no se percibe ninguna vinculación emocional entre los personajes, lo que se traslada en una desagradable sensación de frialdad o asepsia emotiva en una historia que debiera perseguir todo lo contrario. Curiosamente sólo alguna escena entre el sesudo personaje que encarna Jason Bateman y el pequeño niño interpretado magistralmente por Zach Mills despiertan algo de ternura.

Soy consciente del despliegue de medios técnicos empleados, de la dificultad de trabajar con animales y más en particular con animales tan nerviosos como la cebra o los lemures. Aprecio igualmente el trabajo de recreación de la juguetería y la recopilación de juguetes de todo el mundo y diferentes épocas. Pero si debo leer las notas de producción para captar ciertas cosas, una de dos, o bien mi percepción está en declive, que todo es posible, o hay algo en la transmisión que falla.
El cine no funciona por el simple hecho de reunir junto a una buena idea unos magníficos decorados, una música espléndida, encuadres acertados y solventes interpretaciones. Eso se consigue con un buen presupuesto. Pero el cine requiere fundamentalmente de magia, que es lo que le falta precisamente a esta película.
De cualquier manera insisto en que la cinta cautiva cuando discurre por su tramo mágico, muy bien abrigada por la banda sonora de Alexandre Desplat (The Queen, El velo pintado) y Aaron Zigman (Un puente hace Terabithia) con un tema principal precioso. También me gustaron los créditos de entrada, y por cierto, para los impacientes aviso que el último fotograma sucede a los créditos finales.
En fin, una oportunidad perdida. No obstante a lo mejor en un revisionado en la tranquilidad de la butaca de mi casa pueda detenerme en aquello que en la sala pasé por alto.

Comentarios
18 de diciembre de 2007 - 9:17 pm
Mira que es facil hacer una pelicula con un titulo como: Mr. Magorium y su tienda mágica. Lo del mensage positivista hacia la muerte me suena un poco como a “Un puente hace Terabithia”, aunque no se muy bien de que va la peli mas allá de una jugeteria magica.
Creo que una pelicula para niños debe ser una pelicula para niños.. y no salirse de ahi.. Es más, disfruto mucho más viendo una peli para niños que una que se queda a medias xDD
Salu2
19 de diciembre de 2007 - 4:35 pm
[...] pues, tras el bajonazo que me llevé con la tibieza de Mr. Magorium y su tienda mágica todo apunta a que en este caso Bob Shave ha sabido acertar con esa historia mágica que sin [...]
18 de enero de 2008 - 9:40 pm
[...] Sabrina Plisco, Steven Weisberg Estreno en España: 14/12/2007 Web oficial: http://www.magorium.com Crítica de mr. Magorium y la tienda mágica publicada en el blog [...]