Sábado, 7 de Febrero de 2009
Crítica: El curioso caso de Benjamin Button

Título original: The Curious Case of Benjamin Button
Director: David Fincher
Género: Drama
Guión: Eric Roth (basado en el relato homónimo de F. Scott Fitzgerald)
Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Julia Ormond, Tilda Swinton, Elle Fanning y Elias Koteas.
Duración: 166 min.
Estreno en España: 06/02/2009
Trailer
¿Debo ir a verla? 



Porque en todo momento uno tiene la sensación de estar contemplando una bella historia de amor que se convertirá en clásica.
El curioso caso de Benjamín Button es la última película de David Fincher, uno de los directores más interesantes del panorama contemporáneo, y que parte, por primera vez, con opciones para alzarse con la dorada estatuilla. Sin embargo, a uno le invade la sensación de que el filme podría haberlo rodado otro director talentoso. Con esto no quiero desmerecer su trabajo, sino constatar que no se percibe la imprenta de Fincher a lo largo de ella, más allá de las cualidades técnicas ya demostradas en toda su anterior filmografía. No cabe duda, que la película navega por los parámetros convencionales del Hollywood más clásico, y ahí hay que buscar la causa de que Fincher no despliegue su potente estilo, exceptuando un par de ocasiones (el atropello y la historia del hombre que construye un reloj que gira hacía el revés), que coinciden por ser dos de las secuencias más memorables.
El filme parte de un relato homónimo de F. Scott Fitzgerald escrito durante los años veinte. Fincher y el guionista Eric Roth (Forrest Gump) han adaptado la historia para que abarcara los sucesos más relevantes del siglo XX, y con secuencias que transcurren en una Nueva Orleáns en estado de alerta por el Katrina. Un recurso que Roth se saca para utilizar este episodio reciente como un puente narrativo con el pasado y toda la fabulosa historia de Benjamín Button. Todo empieza con una premisa inmejorable de un niño que nace el mismo día que concluye la primera guerra mundial. Este niño nace con la extraña particularidad de ser un anciano. Tras su delicado y extraño aspecto su padre lo abandona en una residencia de ancianos, dónde es acogido por una sirvienta de color y bautizado con el nombre de Benjamín. Tras darle pocas semanas de vida, Benjamín sorprende a todos al ir rejuveneciéndose con el paso del tiempo. Con esta genial idea la película establece una reflexión sobre el tiempo y la incapacidad de rebelarse ante él. Son acertadas las miradas de Fincher en las que se compara los estados de la vejez con la niñez, y en donde las similitudes se imponen a las diferencias. En definitiva una reflexión de que ningún ser humano puede escapar del tiempo, por mucho que quisiésemos, y sobre la necesidad de construir un camino sobre el papel que se nos da al nacer.
La película de Fincher no sólo se queda en este plano reflexivo, si no que va más allá al hablar de la muerte, de la exclusión por ser diferente (el Benjamín primerizo tiene algo del John Merrick de El hombre elefante), y en especial del amor. Un amor clásico, representado por la pasión entre Benjamín y Daisy (interpretada por la bella Cate Blanchett). El curioso caso de Benjamín Button indaga, e incluso en ocasiones se recrea, en ese amor imposible entre dos personas que se van reencontrando en distintas etapas de su vida, pero que no es hasta mediana edad, cuando sus aspectos físicos coinciden y su amor se escenifica. Todo el relato queda envuelto por la melancolía del amor entre esos dos personajes que se van cruzando pero que son conscientes de que la felicidad de vivir juntos es efímera (en su caso más breve si cabe) como todas las cosas que queremos en este mundo. En medio de la historia el filme entra en otra clase de amor, un amor prohibido entre Button y una dama casada, notablemente interpretada por Tilda Swinton. Su affaire entre las paredes de un hotel ruso, es uno de los parajes más bien llevados por el director norteamericano. Tiene un tono muy pausado y contemplativo, pero está todo construido alrededor de un marco reconfortante (tal y como ellos se sienten), caluroso y entrañable. Sublimes los momentos en que la voz en off de Brad Pitt describe los pequeños detalles de las noches al alba que transcurren al lado del personaje de Tilda Swinton.

El director de El club de la lucha construye el majestuoso relato como una fábula. Algo que le sienta perfecto a un guión que utiliza las memorias de Benjamín, leídas por el personaje de Julia Ormond mientras vela por su madre ingresada en un hospital, para desplegar su historia. La película es un alarde técnico de puesta en escena, de fotografía y de interpretaciones pletóricas. Habría que utilizar mucho espacio para describir cada uno de los alardes técnicos del filme. No deja de ser evidente que el filme no vaya a tener posible rival en categorías como maquillaje (portentoso el trabajo hecho con Pitt, casi más aturdidor verlo de adolescente que de anciano, y nada desmerecedor lo hecho con Daisy a lo Katherine Heburn) dirección artística, o vestuario y fotografía. Una fotografía cálida, con diversidad de texturas y detalles según la época en que transcurra el relato. Elementos que ayudan a que varios planos del filme queden ya de por vida en las retinas de los espectadores. Me refiero a la espectacular secuencia con el submarino, a la magistral secuencia del atropello, y al plano final con el que concluye el filme, una demostración de hasta dónde puede llegar el talento de su director, al condensar en un solo plano gran parte del significado de la obra en una composición igual de bella que poética, y con la gran destreza de darle un pleno sentido, al haber ubicado parte de la historia en el Nueva Orleáns arrasado por el Katrina.
Otro gran acierto, es la inclusión de momentos humorísticos a lo largo de su guión. Un humor medido para sustraer una sonrisa / carcajada al espectador y no perder ni un ápice del tono que marca la historia. Estos puntos humorísticos configuran tan sólo una parte de un conjunto de frases, diálogos, y reflexiones en voz en off llenos de sabiduría y remarcables.
Mención aparte las interpretaciones del conjunto del filme, donde las grandes estrellas destacan a la par que los actores menos conocidos. Pero si hay que escoger entre todos, es con el trabajo que Pitt construye alrededor de un personaje ya carismático, y con la dificultad añadida de interpretar a un anciano que se comporta como un niño. Es el último episodio de Button, cuando el niño se acerca a la muerte, uno de los más sensibles de todo el filme, en especial cuando vemos al niño, que por culpa de la demencia, no recuerda la vida vivida.
El curioso caso de Benjamín Button, es uno de esos extraordinarios casos en que mientras uno la está viendo tiene la sensación de estar viendo un clásico instantáneo. Fincher tiene la particularidad de bajo la perfección estilística dejar brotar el afecto y el sentimiento en un relato que emociona, cautiva y perturba por partes iguales. La película roza las tres horas, y tan sólo se podrían haber limado diez minutos del total (cuando parecen recrear anuncios de Polo Ralph Lauren, y algunos instantes en el hospital que repercuten en el ritmo). Si a esto, se hubiera contenido la presencia de la banda sonora de Alexandre Desplat (la cúal subraya lo visual con demasiada reiteridad), quizás estaríamos hablando de una obra mayúscula en lugar de una gran obra.
Otras entradas que te pueden interesar...:
- Fincher se desentiende del montaje final de El curioso caso de Benjamin Button
- Póster de El curioso caso de Benjamin Button
- Trailer/Spot: El curioso caso de Benjamin Button
- Trailer: El Curioso Caso de Benjamin Button
- Taquilla España: El curioso caso de Benjamin Button supera todas las expectativas
- El curioso caso de Benjamin Button: Nuevo trailer
- Quiniela de los Oscar 2009
- Los 10 mejores planos de 2008
- Heath Ledger y Penélope Cruz, nominados a los Oscar
- Las 10 películas del año, según American Film Institute

Comentarios
9 de Febrero de 2009 - 4:27 pm
En mi modesta opinion, es una superproducción con dos actores del momento en un proyecto ambicioso pero con un resultado final sin ritmo, como un encefalograma plano, de una duración exagerada para contar la historia que cuenta y con recursos archireutilizados como contar la historia dentro de la misma pelicula, inevitablemente recuerda con mas pena que gloria a peliculas como Big fish o Forrest gump. En cuanto a la calidad de la pelicula a nivel tecnico es impecable y probablemente de Oscar, pero considero que una pelicula no se puede medir por la calidad visual y sonora sin tener una estructura y un guion solido y sostenible. Respecto a la interpretación, El personaje principal carece de matices, es un personaje que expresa los mismos sentimientos que suele expresar Brad Pitt en este tipo de papeles, en mi opinion, no conecta en ningun momento con el publico y si alguien merece un oscar es el sobervio equipo de maquillaje.
Recomiendo esta idea para un corto, pero no para una superproducción.
10 de Febrero de 2009 - 10:41 pm
Coincido contigo con que al filme se podía haber acortado 20 minutos. También comprendo las comparaciones con las dos películas, pero para mí, la película que aquí nos ocupa está por encima de ellas, sobretodo, por alejarse del tono almibarado de aquellas.
19 de Febrero de 2009 - 7:47 pm
[...] La aspirante: El curioso caso de Benjamin Button. Si se produjera el sorpresón (cosa que no ocurrirá), la segunda favorita es la película protagonizada por Brad Pitt, más que nada por las 13 nominaciones que atesora. La extraordinaria película de David Fincher ha dejado más bien fríos al público y la crítica estadounidenses (solo un 71% de aprobación de Rotten Tomatoes). Una verdadera lástima, pero no es al año para un relato como este, de conclusiones sombrías y lenguaje complejo. Crítica: El curioso de Benjamin Button [...]
21 de Febrero de 2009 - 7:56 pm
[...] se presenta mañana como una batalla desigual entre Slumdog Millionaire (10 nominaciones) y El Curioso Caso de Benjamin Button (13 nominaciones). Dos de las grandes películas vistas durante el 2009 y las cuáles [...]
25 de Marzo de 2009 - 12:25 am
[...] crítica no ha tenido más que palabras buenas para este filme, admirando su ritmo similar al del cine [...]
21 de Abril de 2009 - 11:19 pm
Sabes Ruben, no se que tipo de gustos tengas para el cine, pero si me estas diciendo que Forrest Gump y Big Fish no son muy buenas películas, entonces tendré que atribuirte que solo te gustan las de terror y piensas que las muertes que presenta esta pelicula deberian de ser mas espectaculares y asquerosas como las muestran las de terror. El filme duró lo que tenía que durar, a mi entender fue muy bueno, demasiado, y ademas no entiendo como no ganó sobre una película “Snoff” como “Quisiera ser millonario”. Es una lástima que al cine ya lo hayan deformado tanto. Mis respetos a esta gran superproducion “El curioso caso de Benjamin Button”.