Lunes, 8 de marzo de 2010
Los Oscar 2010: David se lleva por delante a Goliat

Los Oscar 2010, como casi todo, están cada vez más mediatizados. No hay televisión, radio o web (entre ellas la nuestra, que lo ha hecho con muchísima gracia, por cierto) que no haya informado en directo durante la pasada noche de lo que acontecía en el Kodak Theatre de Los Ángeles. Sin embargo, yo este año había tomado la firme decisión de no seguir la ceremonia. Aunque pueda parecer una tontería el ponerse serio por un tema así, el combate que se libró ayer entre la indepencia y el comercio, entre las ideas y el vacío, era trascendente para la evolución del próximo cine estadounidense. Por suerte, me he despertado con buenas noticias.
En tierra hostil, ese notable ejercicio de suspense bélico, se ha impuesto con total suficiencia a la gigantesca Avatar, que ha recaudado en taquilla más de doscientas veces la cantidad lograda por su rival. David no solo vence a Goliat, se lo lleva por delante, y deja ver lo que este es realmente, un mero artefacto tecnológico sin alma. Aunque hasta en los premios técnicos la victoria sorprendentemente es del buen cine (curioso que Avatar haya ganado por su fotografía y dirección artística y no en sonido, donde seguramente lo merecía más).
Hoy, a buen seguro, es el día del año en que más se habla de cine en todo el mundo. Y la Academia ha sido valiente al decantarse por En tierra hostil, prolongándose la buena racha marcada por Infiltrados y No es país para viejos, solo interrumpida el año pasado con la fugaz esperanza obamista de Slumdog Millionaire. Si el mundo, al acercarse a las salas (o barracas de feria), está demandando espectáculo y 3D, la gente del cine parece tener otro mensaje, y eso personalmente me alegra.
Pero no todo ha sido luz. A Hollywood siguen apasionándole las historias de redención y los buenos sentimientos, y eso se ha dejado sentir en los premios interpretativos (excepción hecha de los brillantes secundarios que han ganado). Ni Sandra Bullock ni Jeff Bridges merecían sus respectivos galardones (en el caso del actor, no al menos por esta película), pero la Academia funciona muchas veces por inercia, y eso es imposible de modificar.
También los reconocimientos a los guiones han recaído en las manos equivocadas. La manipuladora Precious ha amenazado con repetir el efecto Slumdog, tras ganar en mejor Guión Adaptado (frente a los libretos más loables de Up in the air, An education y sobre todo In the loop), mientras que se ha premiado al guionista de En tierra hostil en vez de a Tarantino, no siendo precisamente su texto la causa de que la película funcione tan bien.
Y de vacío se fue Michael Haneke, con la que es probablemente la mejor película que ha dado el cine en muchos meses, La cinta blanca. Pero no se debe entrar en cuestiones de gustos. Las entregas de premios siempre son así, y a estas alturas deberíamos saberlo. Al menos, ya podemos decir que hubo una vez en que el mejor director del año era ella.
En Notas de Cine | En tierra hostil bate a Avatar |

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