Te quiero, Alice B. Toklas

1968 fue un buen año para Peter Sellers, el año en el que protagonizó una de las comedias más célebres de todos los tiempos y, por supuesto, uno de los mejores títulos de su filmografía: El guateque, de Blake Edwards (La pantera rosa), un director que debe gran parte de su fama a Sellers, como Sellers debe gran parte de la suya a Edwards (la certeza que ambos tenían de esto explica que colaboraran tantas veces a pesar de no poder soportarse en el terreno personal, como refleja el biopic de Stephen Hopkins Llámame Peter).

Ese mismo año el actor interpreta otra estupenda comedia, no exenta de cierto sabor agridulce y tampoco recordada como se merece, tal vez por su título algo difícil de recordar: Te quiero, Alice B. Toklas (I love you, Alice B. Toklas!), dirigida por el poco conocido Hy Averback, con guión de Paul Mazursky y Larry Tucker (también productores ejecutivos y verdaderos artífices del filme) y una pegadiza banda sonora de Elmer Bernstein.

Peter Sellers es Harold, un abogado judío de familia acomodada agobiado por las circunstancias de su vida: un trabajo insípido en un pequeño bufete que comparte con un amigo, una novia obsesionada en fijar la fecha de la boda y una madre neurótica y posesiva que todavía se empeña en organizar su existencia a pesar de que Harold ya ha cumplido los 35 años (en realidad Sellers tenía 43 pero aparentaba algunos menos). Por si esto fuera poco, su hermano menor, Herbie, se ha hecho hippy y cada dos por tres está dando disgustos a la familia con su excéntrico comportamiento.

Precisamente a través de su hermano, Harold tendrá la oportunidad de conocer a una joven, hippy también, que revolucionará su sistema de creencias y valores y dará un giro radical a su vida. Tras un accidentado funeral lleno de inspirados gags (Herbie empeñándose en mostrar sus respetos vestido de indio, la huelga de chóferes de coches fúnebres, Harold transportando el ataúd en un coche psicodélico y perdiéndose en el camino al cementerio…), el abogado invitará a la chica a dormir en su casa (sin dobles intenciones) y a la mañana siguiente ella le demostrará su agradecimiento preparando unas galletas caseras de chocolate… con un ingrediente especial. En otra divertida escena, con Harold, sus padres y su novia probando las galletas y transformándose por los efectos del insospechado ingrediente, el título del filme adquiere su sentido: Alice B. Toklas no es la pizpireta hippy (Nancy), interpretada por una jovencísima Leigh Taylor-Young, sino la autora de la receta culinaria. Una receta que abre las puertas a un mundo de nuevas sensaciones y experiencias que acabará decepcionando a Harold pero en el que encontrará la clave de aquello que tanto anhela sin saberlo: la libertad.

Te quiero, Alice B. Toklas es, además de una inteligente y subversiva comedia que a menudo provoca la sonrisa, un título muy representativo de su época, los últimos años de los 60, dominados por nuevas tendencias que socavaban los valores tradicionales: hippismo, psicodelia, amor libre, marihuana y música pop. Peter Sellers está magnífico en su papel de hombre convencional que intenta encontrar un sentido a su vida y lo busca cambiando el traje de abogado por el pelo largo y las túnicas de colores (eso sí, conservando sus gafas de montura de pasta). Nadie como él, también vacío y desorientado en su vida real a pesar del éxito y el dinero, para encarnar un personaje que se mueve como pez fuera del agua y resulta involuntariamente cómico. Un tipo abrumado por los convencionalismos de una sociedad que le impide ser él mismo y con el que es fácil identificarse. ¿Quién no ha deseado alguna vez lanzarse a la calle en busca de “algo maravilloso” que puede estar esperando “en cualquier parte”?

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  • José Rivera
    15 jun 2009

    Excelente película….!!! y que buena la banda de sonido…..en el estilo de Elmer Bernstein….a propósito, tendrá alguien los nombres de las pistas de esta banda sonora?
    Por favor, si alguien puede aportarme los nombres estaré muy agradecido…

    José

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