Domingo, 1 de febrero de 2009
Crítica: Mal ejemplo

Título original: Role models
Director: David Wain
Género: comedia
Duración: 98 minutos
Intérpretes: Paul Rudd, Seann William Scott, Elizabeth Banks, Christopher Mintz-Plasse
Trailer: Mal ejemplo
¿Debo ir a verla? 



Totalmente disfrutable, es una respetable comedia con unos buenos personajes y actores.
Mal ejemplo es una entretenida comedia gamberra que sigue la senda de los mejores ejemplos de la factoría Apatow sin que, milagro, el director de Lío embarazoso haya metido las zarpas en el asunto, al menos que se sepa. Urgando con cariño y sin vehemencia en las heridas de la madurez, el concepto de normalidad auto impuesta y el malestar vital de la treintena, la película supone un agradable pasatiempo que no engaña ni cambia de aires en su acto final: Mal ejemplo es, a diferencia de otras, divertida hasta el final.
A medio camino de la bufonada en plan American Pie y de otras muestras más cuidadas del género (como mi queridísima Supersalidos), el film de David Wain destaca por la química entre sus cuatro protagonistas y por no forzar demasiado ni los aspectos sentimentales ni los más groseros de la historia (que los hay: atención a ese memorable momento, con erección incluída, en el camping infantil). En efecto, Mal ejemplo se puede paladear con comodidad como comedia irónica pero no demasiado, o como muestra más suave de la heterodoxia de South Park o similares, por poner un ejemplo.
Si ello se consigue es gracias a Paul Rudd y Seann William Scott, que ofrecen, cada uno en su estilo habitual –no esperen sorpresas en esto-, un recital de sus habilidades naturales para retratar, con pasmosa facilidad, a dos individuos en la treintena absolutamente verosímiles pese al espejo grotesco de la comedia burra. Y que alguien tire la primera piedra si uno no se ha sentido nunca el hartazgo vital del primero o experimentado o sufrido la simpleza calenturienta del segundo…
Y es que el film de David Wain prefiere reforzar a sus personajes en vez de escoger la vía del puro absurdo. Por eso, aparte de la innegable química entre los anteriores, quedan para el recuerdo una galería de secundarios realmente aceptables, interpretados por actores conocidos para los que frecuentamos esta resurrección de la comedia salvaje americana. Todos ellos consiguen otorgar simpatía y cierto peso a los personajes.
Por eso, además de Christopher Mintz-Plasse -retratando con una sobresaliente dignidad a un personaje fácilmente ridiculizable-, por Mal ejemplo pululan esa impagable monitora ex drogadicta del programa social al que se acogen los protagonistas (incorporada por Jane Lynch, vista en Virgen a los 40) o ese imposible reyezuelo oriental de juego de rol (Ken Yeong, el médico de Lío embarazoso).
Y así, entre diálogos acertadamente afilados (esa reacción de Danny en un sucedáneo de Starbucks, en la que no acierta a pedir un simple café) y el puro gag visual (todo lo desarrollado en la genial última parte, con esa simulación de épica de rol de supermercado), pues se pasa una hora y media la mar de maja, miren ustedes…

Comentarios
2 de febrero de 2009 - 10:38 am
Esta peli merece 4 estrellas como mínimo. Es la mejor comedia que he visto en años.
2 de febrero de 2009 - 1:27 pm
Me estuve pensando bastante qué calificación darle, y meda estrella más no hubera sido exagerado. Quizá no es la mejor en años, pero sí muy muy apreciable, y seguro que menospreciada por muchos.
Saludos.