Jueves, 29 de enero de 2009
Crítica: La mujer del anarquista

Título original: La mujer del anarquista
Director: Peter Sehr, Marie Noëlle
Género: drama
Duración: 112 minutos
Intérpretes: María Valverde, Juan Diego Botto, Ivana Baquero
Estreno en España: 23 de enero
Trailer: La mujer del anarquista
¿Debo ir a verla? 



A pesar de que la historia tiene su interés, la película aburre y no aporta nada nuevo al mucho cine que ya se ha hecho sobre la Guerra Civil.
Resulta muy difícil a estas alturas hacer una película interesante sobre la Guerra Civil española. Estamos ante un tema al que nuestra cinematografía ha regresado constantemente, y desde que existe democracia siempre escogiendo al mismo bando como objeto de infinitas alabanzas. Sin que nadie aporte nuevas perspectivas ideológicas o conceptuales a este casi “género” de nuestro país, la rutina se ha apoderado de estas obras, aunque sean cine construido con buenos mimbres (como Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda). En esta situación nos llega una nueva vuelta de tuerca al tema, La mujer del anarquista, cuya principal novedad estriba en que en su ambición el relato se desplaza más allá de nuestras fronteras, buscando héroes desesperadamente en la Europa de aquellos años.
Estamos ante un film de lenguaje más bien pobre, claramente en manos inexpertas (resulta decepcionante que directores prácticamente noveles se atrevan con proyectos de esta envergadura al principio de sus carreras). No acompañan tampoco ni una brillante dirección de fotografía, ni un buen ritmo de montaje, ni una música que solo nos deslumbra fugazmente en algunos instantes. Además, la producción (aunque haya contado con colaboración internacional) no da para muchas florituras, y en pleno asedio sobre Madrid mi impresión era que siempre estaban bombardeando la misma calle.
A ello hay que sumar un guión que tampoco funciona en su intento de dividir la historia en tres actos bien diferenciados. El primero sigue rutinariamente a los protagonistas por una ciudad que ve de cerca la derrota, y en él los momentos de emoción están contados. En el segundo acto, hay cierto suspense y el relato adquiere cierta fuerza al tomar las mujeres su centro. Pero cuando la delicada estructura se derrumba es en el tercio final, el que se pretende sea el más emotivo y el que acaba resultando más terriblemente tedioso. La intriga se pierde y se llega a un final repentino y nada remarcable.
Aún así, lo más molesto de la escritura del film es la forma en la que se construyen los personajes. Todos los caracteres principales pertenecen al bando republicano, y son jóvenes, libres, generosos, artistas, cantan, pintan y son guapísimos (perdón por la simpleza). Los del bando vencedor prácticamente ni aparecen y, cuando lo hacen, resultan ser unos traidores desagradecidos, que miran con repugnancia a los “rojos”. El conjunto aplasta los pocos intentos por huir del maniqueísmo. Si el protagonista se llama Justo, no podemos albergar muchas dudas sobre la condición que va a tener.
Aunque lo peor del guión son los diálogos que tienen que recitar los actores. Es difícil brillar en la pantalla sin un texto que te lo permita. Aún así, es la actuación de las dos protagonistas prácticamente lo mejor que tiene el film. María Valverde afronta con valentía un personaje difícil, con el que casi todas las actrices jóvenes de este país habrían hecho el ridículo. Aunque es Ivana Baquero la que aporta la mejor interpretación del elenco, confirmando el arrojo que mostró como actriz infantil en El laberinto del fauno. Sin embargo, y a pesar de sus actuaciones, es un gran error de casting que ambas actrices interpreten a una madre y a su hija de trece años, cuando entre ambas no debe haber ni diez años de diferencia.
Aún así, los actores y alguna que otra idea interesantes (como la de entremezclar imagen real y ficticia en algunos momentos de la película) son de lo más destacado de una película que aburre, entre otras (muchas) cosas, porque ya la hemos visto demasiadas veces.

Comentarios
30 de enero de 2009 - 10:29 am
Para gustos los colores.
A mi sí me gustó bastante esta película. Considero que está muy bien hecha (ambientación, música, fotografía…)y tratada con sensibilidad.
Creo que se te escaparon las letras iniciales que decían “Basado en una historia real”. Si lo hubieras visto, entenderías que el nombre de Justo Álvarez Calderón no está puesto para indicar que todo lo que hace ese personaje es “justo”, sino que es un nombre real de un anarquista que luchó por los ideales republicanos.
En la película también se critica abiertamente las atrocidades cometidas por los republicanos. Aunque el ataque comenzó por uno de los bandos, todos fueron víctimas del mismo horror y en el momento que se aprieta un gatillo dejan de haber buenos y malos.