Lunes, 26 de enero de 2009
Crítica: Transporter 3

Título original: Le Transporteur 3
Director: Olivier Megaton
Género: acción
Duración: 98 minutos
Intérpretes: Jason Statham, Natalya Rudakova, François Berleand, Robert Knepper
Trailer: Transporter 3
¿Debo ir a verla? 



Lo cierto es que no es ningún espanto, tan mala y divertida como parece
A la hora de recomendar o no una película como Transporter 3 uno tiene la obligación de advertir lo que parece una obviedad. El film, tercera entrega de la franquicia de acción francesa ideada, escrita y producida por Luc Besson, es tan mala como parece y sí, es lo de siempre. Pero si ustedes gustan de un buen plato de acción sin complicaciones argumentales, más o menos bien facturado, el film dirigido por Olivier Megaton cumple, aunque justito.
El principal culpable de que el visionado de Transporter 3 se aguante con gracia es su protagonista, Jason Statham, que sin mover una ceja del rostro tanto como su apabullante osamenta, simplemente hace que los momentos más ridículos perpetrados por su industrioso productor se consideren parte de la fiesta. Mejor escrita que las anteriores (tómense esto con pinzas), el film entretiene y tiene hasta momentos logrados en su género, aunque al final todo quede en nada.
No obstante si se pueden recordar momentos como los que engloban lo que sucede en los minutos posteriores a la gasolinera, (incluyendo el mejor episodio cómico de la historia, la persecución hasta el acantilado y el innecesario y ridículo strip-tease obligado de su protagonista masculino) se revelan capaces de divertir y entretener, aunque no lo logran muchos de los diálogos más tontos –premeditadamente, espero- que uno se puede echar a la cara.
Lo que no mola, y esto ya no es propio de las (bien asumidas) limitaciones del producto, es el apresurado y efectista montaje con el que se muestran las escenas de acción, por otra parte bien distribuídas y que no saturan al espectador con un constante más difícil todavía. En absoluto se puede alabar la actuación de Natalya Rudakova, que pese a no tener papel no consigue el mínimo exigible de un papel protagonista. Sorprende la presencia de Jeroen Krabbé en el film, que da algo de pesa a un papel igualmente mínimo. Robert Knepper es un correcto villano, y Berléand vuelve a colaborar como amigo del héroe, logrando ambos ajustarse a lo que se les pide.
Lo dicho, Transporter 3 es lo que parece y no decepciona si nos atenemos a ello, pero hay que saber ajustarse a las limitaciones y aspiraciones de la mercancía que se nos presenta. Lejos de refinamientos argumentales o estéticos, el film es una hora y media de chulería de Jason Statham y ya: con esa intención la ví y con esa sensación me quedo.

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