Miércoles, 30 de Diciembre de 2009
Crítica: Los fantasmas de mis ex novias

Título: Los fantasmas de mis ex-novias
Director: Mark Waters
Género: comedia
Fecha de estreno en España: 1 de enero de 2010
Intérpretes: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Michael Douglas.
Los fantasmas de mis ex novias, tráiler español.
¿Debo ir a verla? 



Versión tontorrona del Cuento de Navidad de Dickens. Para los que no le piden mucho a una película.
Dicen que no hay darle muchas vueltas a una película como Los fantasmas de mis ex novias. Es lo que es, y si lo siguen haciendo, es que debe tener su público. Sin embargo, el analista de películas tiene esa especie de obligación de darle alguna vuelta al asunto y llenar por lo menos tres párrafos de cualquier cosa que se estrena. No sé si os habéis dado cuenta, pero yo ya me he quitado uno de encima. Me faltan dos.
Los fantasmas de mis ex novias es en realidad una nueva vuelta de tuerca al Cuento de Navidad de Charles Dickens, pero sin que quede acreditado, por lo que puede sorprender al espectador. Del famoso relato toma la estructura fantasmal de pasado, presente y futuro, y gracias a eso la película al menos discurre con un ritmo correcto, aunque es previsible hasta la médula. Lo que sí cambia es que el protagonista en cuestión no es el avaro señor Scrooge sino el pichabrava Connor Mead, encarnado por un Matthew McConaughey que lleva demasiado tiempo repitiendo siempre el mismo papel.
¿Hay algo más que decir de Los fantasmas de mis ex novias? Bueno, que sale Michael Douglas, aunque de haber interpretado cualquier otro su personaje no habría pasado nada. Que la chica es Jennifer Garner, bastante más agradable que Kate Hudson o Sarah Jessica Parker (además de buena actriz cuando se le da la oportunidad). Que el director es el mismo que el de Chicas Malas, de la que hereda ese humor tontorrón y un poco burro. Que los que tuvieron la idea son los mismos que crearon Resacón en Las Vegas, solo que esta no tiene gracia y aquella sí.
Y que si te pilla en un día tonto, puede llegar a la categoría de placer culpable. Mira por donde, al final hasta me ha sobrado un párrafo.
En Notas de Cine | Tráiler de la película | Tres versiones del cuento de Dickens |
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Comentarios
31 de Diciembre de 2009 - 8:06 pm
[...] Notas de Cine | Crítica: Los fantasmas de mis ex novias | Crítica de Más allá de la [...]
5 de Enero de 2010 - 6:13 pm
Observando a mi hija de 2 años cuando juega, varias veces me he llegado a plantear si a la hora de recoger, lo hace porque valora poner un poco de orden en sus cosas o, por el contrario, encuentra en ello una justificación para poder volver al desorden cuando quiera y disfrutar de nuevo organizando otro pequeño e inocente caos.
Viendo ésta olvidable película me he cuestionado algo parecido: ¿la opción elegida para mostrarnos el planteamiento persigue conseguir un contraste efectivo cuando se desenmascara el fondo, o pensaban que un mensaje tan bienintencionado sirve de escudo para poder presentarnos de cualquier manera los elementos que componen ésta estrafalaria función? El estilo empleado por sus responsables me invita a pensar que es el primer camino el escogido, pero tropiezan constantemente con caricaturas grotescas (personajes de trazo grueso), hipérboles ineficaces (situaciones presuntamente divertidas que cargadas en exceso, ya sea visualmente o por pretensión, resultan ridículas) y fantasmas impotentes (no me refiero a los del título, sino a los maniquíes protagonistas, incapaces de ser eficaces en éste escaparate). Teniendo ahora en cuenta el tono, creo que es el segundo camino el que transitan, ya que los pasos que dan van acompañados de regodeo al ofrecernos gratuitamente tanto cuerpo femenino en lencería y gozo que sienten al entender la libertad de expresión como posibilidad de soltar la frase más grosera e insultante posible, anulando por completo el buen gusto o la inteligencia, pero como el propósito nadie duda que es bueno, no hace falta que aparezcan.
(Mala)Suerte de versión del “Cuento de Navidad” de Dickens (al que han cambiado el espíritu de la navidad por el de la vida loca) que se puede resumir en dos planos (a cámara lenta los dos, para que nadie se despiste): uno mostrando un columpio que se revelará como lugar de origen de los sentimientos que el protagonista siente por el otro plano, el de la chica recipiente de ese enamoramiento aún no aceptado por él mismo, no por miedo, sino por menosprecio al compromiso. El resto del relato es paja quemada. No se si soy demasiado optimista en cuanto a la comprensión del espectador medio o es que realmente se necesita tanto subrayado.
Los fantasmas del título aparecen para excusar el comportamiento del protagonista: muerte temprana de los padres, rechazo de la chica que a él le gusta, responsabilidad para cuidar de su hermano menor. Querer evadirse del sufrimiento y la mala influencia de su tío, son motivos suficientes para convertir a éste triunfador fotógrafo en un seductor mujeriego incansable e insensible. Es su tío, ya fallecido, quien vuelve a la tierra la víspera de la boda de su hermano, intenta rectificar la conducta de su sobrino, haciéndole entender que lo más preciado que se puede tener a la hora de abandonar éste mundo es que alguien te eche de menos.
Se han tomado la realización de ésta comedia con tanta ligereza como el espíritu consigue enmendar al protagonista, aunque soy de los que piensan que El Espíritu realmente puede transformar la vida de una persona incluso radicalmente, no suele ser tan fácil.
6 de Enero de 2010 - 1:46 pm
Muy buen y atinado comentario. La película, pues es lo mismo de siempre pero peor cocinado que en otras ocasiones. La verdad es que convierte La cruda realidad en un buen film, que ya es decir.