Jueves, 29 de octubre de 2009
Crítica: Adam

Título: Adam
Director: Max Mayer
Duración: 99 minutos
Género: Drama
Estreno en España: 30 de octubre de 2009
Intepretes: Hugh Dancy, Rose Byrne, Amy Irving, Peter Gallagher.
Adam, tráiler y póster español
¿Debo ir a verla? 



Irregular comedia romántica que comienza de una manera ligera y entretenida, aunque después pierde vigor cuando se adentra en los territorios del drama.
Una parte del cine calificado como indie va poco a poco ganando el terreno perdido de aquel cine comercial adulto que intentaba contar historias intimistas de una manera sencilla para un público que ya había dado carpetazo a la adolescencia. Adam es ese tipo de cintas. Hugh Dancy y Rose Byrne son dos jóvenes del valores del cine mainstream que, buscando un personaje con el que poder demostrar que sirven para algo más que para acompañar a efectos especiales, se han embarcado en esta sencilla película dirigida por Max Mayer, un hombre que ha forjado gran parte de su carrera en la televisión.
El filme nos cuenta la relación que surge entre Adam, un joven con síndrome de Asperger -una clase de autismo de alto rendimiento- que se enamora poco a poco de su vecina Beth, una joven profesora que encuentra en el chico a alguien verdaderamente peculiar. Los primeros pasos de la relación están llenos de dudas y tropezones, debido al retraimiento de Adam, aunque ambos parecen solventarlos medianamente bien. El problema surge cuando conoce al padre de Beth, un triunfador que no ve con buenos ojos la relación de su hija con el joven. Por otra parte, Adam descubre también alguna pequeña mentira de Beth, que producirá un cierto distanciamiento entre ambos.
Con este argumento, Adam puede considerarse una peculiar mezcla de comedia romántica al uso y drama sobre inadaptados, una temática que suele cotizar alto en el cine americano. Mayer se maneja bien con los actores y consigue triunfar en los siempre sobados terrenos del celuloide romántico. Sin embargo, el realizador naufraga al intentar dotar de algo de interés a la subtrama de la relación que Beth mantiene con su padre. Por si fuera poco, el cineasta y los guionistas se ponen algo moralistas al intentar hablarnos de la mentira y de la importancia del amor a la hora de superar cualquier impedimento. No obstante, la película recupera algo de fuelle en su parte final, cuando se vuelve a centrar en la relación entre Beth y Adam. El final, como era de esperar en una película que no quiere renunciar al toque indie, no es el que esperaríamos en una comedia romántica comercial al uso.
Sin ser nada del otro mundo, Adam es una película sencilla y sensible que se resiente de un guión irregular y de una puesta en escena en exceso funcional, aunque se beneficia de unos estupendos trabajos interpretativos de unos contenidos Hugh Dancy y Rose Byrne. Por otra parte, en el apartado de parabienes hay que señalar que el filme no carga en exceso las tintas en el particular problema de Adam, alejándose del toque melodrámatico y facilón de películas como ‘Rain Man’.
En Notas de Cine | 500 días juntos | Especial Hugh Dancy | Especial Rose Byrne

Comentarios
29 de octubre de 2009 - 10:57 pm
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