Viernes, 25 de Septiembre de 2009
Destino Woodstock: Catarsis sin clímax

Título: Destino: Woodstock
Título original: Taking Woodstock
Director: Ang Lee
Duración: 110 minutos
Fecha de estreno en España: 25 de septiembre
Intérpretes: Demetri Martin, Dan Fogler, Henry Goodman, Liev Schreiber, Imelda Staunton
Destino: Woodstock, trailer y póster español
Trailer: Taking Woodstock
Crítica: Destino Woodstock
¿Debo ir a verla? 



Ang Lee ha construído en torno a un hecho histórico un film pretendidamente menor. Tiene sus puntos de interés, pero carece de importancia.
Si hay algo de lo que no se puede acusar a Ang Lee es de previsible. El director taiwanés lo mismo sale con una de superhéroes (su infravalorada Hulk) que con dramas del calibre de Brokeback Mountain, La tormenta de hielo (la película de él que más me gusta) o Tigre y dragón, a priori tremendamente distanciados entre sí. Las constantes que sí se repite en todas ellas son un cierto esteticismo en la composición de los planos y el desarrollo de relatos en los que sus protagonistas se plantean dar el paso definitivo hacia su ansiada libertad.
Estas dos constantes también están presentes en Destino: Woodstock, a pesar de que a simple vista estamos nuevamente ante un giro extraño en la carrera del director. ¿Qué busca Ang Lee en uno de los acontecimientos claves del siglo XX? La respuesta es un espacio interesante, donde desarrollar una trama llamativa pero sin excesivas pretensiones. Lee muestra, haciendo un símil rockero, la cara b del festival de música. Para ver a Joe Cocker cantando extasiado o a Jimi Hendrix prendiendo fuego a su guitarra ya está el documental de Michael Wadleigh. Aquí tenemos una historia bien narrada, con contados momentos de brillantez y un argumento que adolece de solidez, pero que se deja ver con cierto interés.
En su introducción en las tripas del nacimiento de Woodstock, Lee presta constantemente atención a detalles relacionados con el dinero o la legalidad del evento, casi despojando de cualquier romanticismo a su relato. La catarsis musical y pacifista realmente existió, pero bajo su brillo había un trasfondo poco agradable, que terminó destruyendo el movimiento. En ese sentido es fundamental el diálogo final, en el que se menciona el concierto gratuito que darían meses después los Rolling Stones en Altamont (lo que allí ocurrió se puede ver en otro documental, Gimme Shelter). Ahí se terminó el sueño hippie. Después llegó la tormenta de hielo.
En Notas de Cine | Crítica: Destino: Woodstock |
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Comentarios
25 de Septiembre de 2009 - 8:41 pm
La última frase que pones lo describe a la perfección jeje.