Domingo, 4 de enero de 2009
Revolver, el estreno anacrónico

Hace apenas tres días se estrenaba en los cine españoles Rocknrolla, el último filme de Guy Ritchie. Con su última película, el director inglés ha vuelto al estilo frenético y al humor negro que tan buenos réditos cosechó con sus dos primeras obras (Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes), y que se vio truncado por ese fallido experimento de Barridos por la marea, junto a su por entonces esposa Madonna. Entre este filme y el reciente, Rocknrolla, se sitúa Revolver.
Una película que Ritchie dirigió en el 2005, y que por otra de esas decisiones inexplicables de las distribuidoras se estrenará en España dentro de dos semanas. Con lo que el espectador podrá comprobar, a partir del 16 de enero, si prefiere al Ritchie casado con la diva del pop del 2005 o a este Ritchie soltero de nuestros días que, paradójicamente, llega antes a las salas.
Me inclino a pensar que el público preferirá al Ritchie que se centra en recuperar el pulso con su cocktail de personajes variopintos, realización vitaminada, y ritmo desfrenado que no dan respiro al espectador, al Ritchie que dirige a Ray Liotta, Jason Statham y Andre Benjamin (la mitad de Outkast) en un thriller poblado de gángsteres, y con una recepción muy pobre entre el grupo de elegidos que consiguieron ver Revolver por sistemas alternativos.
Sea como sea, el propio Ritchie y su Revolver parecen víctimas del influjo tarantiniano, en este twist temporal (de 3 años) inesperado que nos ha deparado una distribuidora para dentro de dos semanas. Consciente o no del despróposito, el director inglés sigue rodando la nueva versión de Sherlock Holmes.

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