Martes, 2 de diciembre de 2008
Crítica: Somers Town

Título original: Somers Town
Director: Shane Meadows
Género: comedia
Duración: 71 minutos
Intérpretes: Thomas Turgoose, Piotr Jagiello, Elisa Lasowski, Perry Benson, Ireneusz Czop, Katie Dickie
Fecha de estreno en España: 28 de noviembre de 2008
Trailer: Somers Town
¿Debo ir a verla? 



Sí, sí y sí.
Frente al cine más combativamente realista de Mike Leigh y Ken Loach, los británicos parecen haber inventado un tipo de comedia que partiendo de la verdad de la calle trata los problemas de la clase obrera desde un punto de vista abiertamente cómico. Películas como Full Monty o Tocando el viento representan la cara amable de ese cine que busca en las historias de la gente corriente la materia prima con la que construir sus tramas. Incluso Leigh, amante de meter el dedo en la llaga, ha visitado este peculiar subgénero con la optimista Happy. Un cuento sobre la felicidad.
El realizador británico Shane Meadows nadó entre estas dos aguas en su película más famosa, This Is England. En aquel filme seguíamos los pasos de un chavalín que se hacía skin en los primeros años ochenta. Frente a la narración más o menos ligera de las andanzas del protagonista, el realizador nos contaba la derechización de los cabezas rapadas y los primeros incidentes racistas que éstos protagonizaron. El largometraje combinaba de manera perfecta la historia personal del pequeño protagonista con el retrato social de una Inglaterra sumida en la desastrosa era Thatcher.
Somers Town demuestra que Meadows ha tirado por la senda del realismo más amable dejando a un lado cualquier valoración social medianamente profunda sobre los hechos que está contando. Sin embargo, lo que no ha cambiado es la frescura en la dirección de actores y su habilidad para narrar. En esta ocasión, el realizador utiliza estas armas para abordar con ingenio, tacto y ternura la relación entre un chaval polaco y un chico vagabundo.
Como ya hiciera en This Is England, el cineasta vuelve a contar con el grandioso Thomas Turgoose, que encarna en esta ocasión a un niño sin rumbo ni probable futuro. Travesuras, enamoramientos juveniles y muy buenas interpretaciones de todo el reparto son los elementos que hacen de este filme una pequeña joya para todos los públicos. Sus personajes vuelven a ser miembros de los estratos sociales más humildes, pero el cineasta parece pasar de puntillas sobre los problemas sociales de los protagonistas para hacer una reivindicación de la amistad. Todo ello en poco más de setenta minutos de buen cine.

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