Lunes, 24 de noviembre de 2008
Crítica: Quantum of Solace

Título original: Quantum of Solace
Director: Marc Forster
Género: acción
Duración: 110 minutos
Intépretes: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Gemma Arterton, Judi Dench.
Nuevo trailer: Quantum of Solace
Estreno en España: 21 de noviembre
¿Debo ir a verla? 



Vamos vislumbrando los destellos de la otra cara del héroe. Bourne-Bond cumple todas las expectativas, aunque al guión le falta algo
Antes que nada habría que recordar a todos aquellos que rellenan sus líneas o sus espacios radiofónicos acerca de la muy correcta Quantum of Solace, que el agente 007 es ahora más Bond que nunca, no al revés. La creación literaria de Fleming era, en su medio originario, peligrosamente parecido al que retrata con agresiva y lacónica contundencia Daniel Craig, y sólo en sus sucesivas encarnaciones cinematográficas su modelo se fue complementando con algo igual de hedonista pero menos atormentado. No se asusten: el mito sigue en pie, pero ahora es un hombre, cuyas publicitadas ansias de venganza se confunden, entremezclan y coinciden con el deber. Y por supuesto, no hagan caso a los agoreros profetas.
Así que Craig continúa aportando la visión de Bond vista en Casino Royale, y se alza con facilidad como lo mejor de la película. Forster hace lo que se le pide, mueve la acción ágilmente y aporta nuevos toques estéticos. Pero a diferencia de aquella, Quantum of Solace rellena algunas lagunas de su correcto guión con (rabiosa, episódica) acción. También sucede que el precedente era duro de alcanzar (Casino Royale era la mejor de la saga, y son ya veintidós películas), y Jason Bourne, otra serie de la cual el film de Marc Forster bebe muy bien y además sin disimulo, otorgó un nuevo contenido y look al género.
A pesar de cierta premura en la confección de la historia, ésta sigue muy bien los nuevos parámetros marcados en la renovación de la saga, y sella la promesa de que así seguirá durante unas cuantas. Los diálogos, cuando aparecen, son en su mayoría brillantes, aunque con excepciones. Pero todas las ocasiones en las que hace acto de escena Judi Dench sirven a ésta y Craig para definir un Bond más acorde con los nuevos tiempos, con una nueva pátina de tragedia por encima de la del héroe que, más egoísta que nunca, sin embargo se inserta en un mundo necesitado de solidaridad. En los subterráneos de Quantum of Solace se esconde un film con corazón que en ocasiones sale a la luz, y nos presenta un Bond casi por primera vez movido por el personaje, no por la trama.
El personaje brilla con luz propia gracias a un actor capaz y cómodo con la acción y con la nueva arquitectura interna del agente 007. En este sentido, destaca el muy acertado lustre de hombre funesto para las mujeres, como destacan la espléndida Dench y Amalric en sus escenas finales: Bond extiende la desdicha entre todas aquellas féminas que le conocen, en el más inesperado y atrevido giro de la saga, ése que nos deja ver la otra cara de la moneda de la ansiedad sexual de su protagonista. Aquí destaca la excelente conclusión en Moscú, que enlaza con el desenlace del film precedente, ahonda en el trauma del antihéroe y, quizá, lo libera (y que, dicho sea de paso, es muy Bourne en su escenario y concepción). No se asusten, son sólo apuntes que enriquecen el film.
Y aquí llegamos a la labor de Forster en la dirección, que escoge algunos de los acusados rasgos impresos por Paul Greengrass a las películas de Bourne (montaje de marcado ritmo y frenético, inesperados enlaces y montajes paralelos, una imagen oscura pero expresiva) para mover la acción sin personalidad pero con rapidez, con menos elegancia que Martin Campbell en Casino Royale, pero con creciente énfasis en los rasgos más brutalistas. Especialmente efectivo es su uso de la elipsis en algunos episodios del relato (reencontramos a Bond directamente inmerso en una persecución, y me ahorro la excelente ausencia de explicaciones que se nos reserva para su conclusión). Dan Bradley dirige e imprime el estilo de la acción de la saga de Matt Damon en la de Bond. Como director de segunda unidad lo hace con la misma efectividad: Bond salta por los tejados con la efectividad de una apisonadora, y utiliza los vehículos en los que sube con ansia destructora. Destaca aquí la fenomenal persecución inicial que presenta a éste directamente en su salsa, y la inmediatamente posterior, que culmina en la obra de una cúpula.
Lástima de chicas Bond: Gemma Arterton podía haber sido muy, muy buena, pero su aparición es episódica. La Kurylenko no logra del todo convencer, aunque los intentos de los guionistas y de la actriz de justificar el personaje funcionan sin más. Amalric es el villano más vulnerable de la saga, pero se queda desdibjuado en uno de esos aspectos que se quedan sin pulir del texto, ya mencionados. Pero Giancarlo Giannini sí destaca en su regreso como Mathis, aporta dignidad y algunas escenas históricas, y sabrán de qué hablo cuando vean el film. A Judi Dench ya la he albado con anterioridad, aunque nunca será suficiente.
En definitiva, Quantum of Solace es inferior a Casino Royale, pero sigue siendo un gran Bond. Le falta algo de intensidad emocional en sus personajes secundarios, la trama podía haberse pulido, pero la acción es frenética, el personaje convence, y todo está preparado para disfrutar. Disfruten, yo lo hice…

Comentarios
24 de noviembre de 2008 - 1:59 pm
Pues si, la verdad es que no soy un gran fan de la saga Bond pero si he de decir que Casino Royale me gustó y, por ende, iré a ver este último título…
27 de noviembre de 2008 - 2:19 pm
[...] – Crítica: Quantum of Solace [...]
13 de junio de 2009 - 8:32 pm
[...] a pesar de estar firmada por Ron Howard…). El próximo film de Bond tras la rapidísima Quantum of Solace aún no tiene fecha de inicio de [...]
9 de noviembre de 2009 - 5:30 pm
[...] de la saga M:I. Aunque también al Harrison Ford de ‘El Fugitivo’, el Daniel Craig de ‘Quantum of Solace’… Hagan ustedes [...]
27 de noviembre de 2011 - 3:02 pm
[...] películas de James Bond, la superior ‘Casino Royale’ y la aceptable ‘Quantum of Solace‘, ambas protagonizadas por Daniel Craig. La reformulación pergreñada por Michael Wilson y [...]