Domingo, 5 de julio de 2009
Crítica: Pagafantas

Título: Pagafantas
Director: Borja Cobeaga
Género: comedia
Fecha de estreno: 3 de julio
Intérpretes: Gorka Otxoa, Sabrina Garciarena, Julián López, Kiti Manver, Óscar Ladoire, María Asquerino, Michel Brown, Ernesto Sevilla, Teresa Hurtado de Ory.
Trailer: Pagafantas
¿Debo ir a verla? 



Simpático y entrañable debut de Borja Cobeaga en el largometraje. Tiene algún gag memorable y una protagonista arrebatadora.
Con Pagafantas, su debut en el terreno del largometraje, Borja Cobeaga parece confirmar las buenas maneras cómicas que apuntaban sus dos laureados cortos, La primera vez y el nominado al Oscar Éramos pocos. El humor se construye a través de unos personajes basados en la dualidad entre su condición patética y entrañable, su carencia de escrúpulos para la consecución de sus intereses y la ternura que despiertan.
Pagafantas se mueve en diversos terrenos, que van desde la screwball comedy hasta el cine de Alex de la Iglesia (al que se debe sumar un punto lynchiano en algunas apariciones del personaje de la Señora Begoña), pasando por la nueva comedia americana de la llamada factoría Apatow, aunque sin sus molestos toques de humor escatológico. También hay apuntes explicativos que recuerdan a añejos documentales pensados para las escuelas, y un cierto tono freak, presente sobre todo en la última secuencia y en los simpáticos guiños a la figura de Enrique Bunbury.
La influencia televisiva, últimamente indisociable del cine nacional de índole más comercial, también tiene su importancia. Sin embargo, y a diferencia de otras producciones recientes que ha tenido que sufrir la cartelera (y que no han carecido precisamente de éxito comercial), Cobeaga ha sabido encontrar a los profesionales más adecuados para su proyecto, demostrando que es un medio que conoce y del que sabe extraer todo su rendimiento, mirando por el rabillo del ojo a la taquilla. Así, además de una testimonial presencia de alguno de los creadores de Muchachada Nui, el director cuenta para los papeles protagonistas con Gorka Otxoa (Saturday Night Live), una elección poco arriesgada pero infalible para encarnar al sufrido Chema, y con Sabrina Garciarena (Cuestión de sexo).
La presencia de la joven argentina merece una mención especial. Logra dotar a su interpretación de una naturalidad absoluta, lo que la emparenta directamente con las grandes actrices de la comedia clásica americana, y la convierte en la compañera ideal del pagafantas, en esa presencia encantadora que lo conduce irremediablemente al dolor. Otros miembros destacados del reparto son el excelente Óscar Ladoire (atención a su diatriba contra las cámaras digitales) y Kiti Manver, ambos recuperados para el cine y aportando una historia paralela que remarca la principal.
También es cierto que Pagafantas no es la gran película que algunos podíamos esperar del director de Éramos pocos. El rodaje en alta definición ha dado como resultado una fotografía algo molesta, y el guión no proporciona ni un ritmo constante ni un devenir de los acontecimientos especialmente original (con la excepción del final). Sin embargo, hay algún gag digno de recordarse (sobre todo el que tiene lugar en casa del protagonista durante su cumpleaños), la identificación del público con el pagafantas/koala/lemur es, tristemente, una realidad, y el respeto al espectador y a sus neuronas es total. Esto último, visto lo visto, se agradece enormemente.

Comentarios
16 de diciembre de 2009 - 9:00 am
[...] décadas antes de que la película ‘Pagafantas‘ popularizase el nombre y concepto (de cara al gran público) de cierto tipo de [...]
29 de septiembre de 2011 - 6:36 am
[...] he hartado de reír con Pagafantas, pero claro, porque a mí no me ha pasado [...]